Estocolmo está formado por miles de islas. Unas grandes, donde hay carreteras y otras más pequeñas, con algunos árboles y piedras. La llegada al puerto, con estas islas a ambos lados del barco, es impresionante.
Barcaza que lleva los coches a las islas más grandes.
Un inmenso arco iris nos despidió de la ciudad sueca.